Último día despedida y Male
Me levanto temprano para aprovechar mi Último día en la isla. Snorkel y relax en la playa.
He llorado al despedirme de este paraíso, de mis peces, de la pasada de nadar y pasear en un sitio tan mágico... No sé cuándo volveré a sentir esta conexión tan brutal con la naturaleza. He llorado de agradecimiento por haber podido vivir este sueño, por haber visto lugares y animales que me han robado el aliento. Me he emocionado pensando en la belleza del planeta que habitamos, y al mismo tiempo, me he sentido desgarrada por la tristeza de ver cómo lo estamos destruyendo. Nos quejamos de todo, nos destruimos entre nosotros, y no nos paramos a mirar a nuestro alrededor y ver el lugar tan increíble en el que vivimos. Fin del sentimentalismo barato.
Male, la capital de Maldivas, es una ciudad bastante ruidosa y no demasiado bonita. Es una de las ciudades más densamente pobladas del mundo.
Voy con la chica Serbia, ella vuela esta noche. Vamos primero a mi hotel a dejar las cosas y luego nos dedicamos a hacer un poco de turismo: mezquitas, fish Market, parques, playa y recorrer tiendas. Los souvenirs son carísimos e imposible regatear, no bajan nada los cabrones. Hacemos las comprar y nos comemos un pedazo pescado fresco que flipas.
Pues nada, esto se acaba. Todo se acaba. Mañana a las 6 de la mañana pillo taxi para el aeropuerto y viaje largo hasta Madrid.
No quiero volver!!!









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